El proyecto portuario impulsado en Arequipa busca combinar infraestructura logística, desarrollo industrial y suministro de combustibles alternativos para el transporte marítimo internacional. La posibilidad de producir amoníaco verde representa una oportunidad estratégica, aunque su materialización dependerá de inversiones, tecnología, seguridad operacional y demanda efectiva de las compañías navieras.
El futuro Megapuerto de las Américas Corío, proyectado en la provincia de Islay, región de Arequipa, busca posicionarse como una nueva plataforma de comercio internacional mediante una propuesta que combina infraestructura portuaria, servicios logísticos, desarrollo industrial y producción de combustibles alternativos para la navegación.
Uno de los componentes que podría diferenciarlo de otros terminales del Pacífico sudamericano es la posibilidad de abastecer a embarcaciones con amoníaco verde, combustible producido a partir de hidrógeno obtenido mediante electricidad renovable y nitrógeno separado del aire.
La propuesta fue destacada por Gonzalo Santillana, representante de Mediterranean Shipping Company (MSC), durante el encuentro «Ciudad Puerto Corío: una nueva plataforma de desarrollo para el sur», realizado el 12 de octubre en Lima.
El ejecutivo señaló que la disponibilidad de combustibles alternativos será un factor relevante para las decisiones futuras de la industria naviera, especialmente ante las exigencias de reducción de emisiones y la renovación tecnológica de las flotas internacionales.
Según Santillana, convertir a Corío en un punto de suministro de amoníaco verde podría despertar el interés de empresas que buscan desarrollar operaciones compatibles con nuevas tecnologías de propulsión marítima.
La declaración representa una señal de interés respecto del potencial energético del proyecto, aunque no constituye un anuncio de inversión, adjudicación o compromiso contractual de MSC con el futuro terminal.
La industria marítima internacional enfrenta un proceso de transformación vinculado con la necesidad de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. En este escenario, el amoníaco ha adquirido relevancia como una de las alternativas tecnológicas que podrían utilizarse en determinados buques durante las próximas décadas.
Su principal ventaja es que no contiene carbono en su composición química, por lo que su utilización como combustible puede evitar las emisiones directas de dióxido de carbono asociadas con la combustión de hidrocarburos convencionales.
Sin embargo, esta característica no significa que su utilización esté completamente libre de impactos ambientales.
Los beneficios climáticos dependen del método utilizado para producirlo, del consumo energético durante su fabricación y transporte, y del control de emisiones asociadas con los motores, entre ellas los óxidos de nitrógeno y el óxido nitroso.
Además, el amoníaco es una sustancia tóxica que requiere instalaciones especializadas, protocolos de seguridad y personal capacitado para su almacenamiento, manipulación y abastecimiento.
Por esta razón, el desarrollo de un centro de suministro marítimo de amoníaco verde exige inversiones adicionales a las necesarias para construir muelles, patios de carga y otras instalaciones portuarias convencionales.
En el caso de Corío, la posibilidad de incorporar esta actividad energética se encuentra todavía en una etapa de proyección estratégica.
El proyecto es impulsado por el Gobierno Regional de Arequipa, encabezado por el gobernador Rohel Sánchez Sánchez, y cuenta con la participación de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada del Perú (ProInversión).
El 12 de octubre, ambas instituciones suscribieron un convenio de colaboración destinado a promover la iniciativa ante potenciales inversionistas nacionales y extranjeros.
De acuerdo con la información oficial de ProInversión, el desarrollo del terminal portuario contempla una inversión estimada de 844,48 millones de dólares, distribuida en tres etapas. La primera considera aproximadamente 651,98 millones de dólares; la segunda, 109,25 millones; y la tercera, 83,25 millones.
Estas cifras corresponden a estimaciones de inversión para la infraestructura portuaria y no representan recursos ya desembolsados ni financiamiento completamente asegurado.
El Plan Maestro del Terminal Portuario de Corío fue aprobado por la Autoridad Portuaria Nacional en septiembre de 2026, estableciendo una base técnica para continuar con la estructuración y promoción del proyecto.
La iniciativa contempla un terminal multipropósito orientado principalmente al movimiento de graneles sólidos limpios, con capacidad adicional para atender carga general y contenedores.
En su segunda etapa se proyecta incorporar otro amarradero, infraestructura de almacenamiento y un componente ferroviario. La tercera fase considera nuevas instalaciones especializadas y equipamiento complementario.
Según los escenarios más favorables presentados por ProInversión, hacia el trigésimo año de funcionamiento el terminal podría movilizar hasta 19 millones de toneladas de graneles y 932 mil toneladas de carga general.
Estas proyecciones corresponden a escenarios de demanda futura y no deben interpretarse como volúmenes de carga garantizados.
La propuesta portuaria forma parte de una iniciativa territorial más amplia denominada Ciudad-Puerto Corío, que considera una plataforma logística e industrial de más de 34 mil hectáreas.
En ese espacio se proyecta desarrollar centros de distribución, instalaciones de almacenamiento, parques industriales, servicios especializados y actividades de transformación productiva.
La intención es que el puerto no funcione únicamente como punto de embarque y desembarque de mercancías, sino como parte de un sistema económico capaz de generar nuevas actividades y oportunidades de inversión.
El presidente ejecutivo de ProInversión, Luis Del Carpio, destacó durante la presentación que el impacto del proyecto dependerá de las industrias, empleos y actividades económicas que puedan desarrollarse alrededor de la infraestructura portuaria.
Según estimaciones del Gobierno Regional de Arequipa, la iniciativa podría generar más de 50 mil empleos directos y 150 mil indirectos.
No obstante, estas cifras representan proyecciones de impacto y dependerán de la materialización de las inversiones, la demanda comercial y el desarrollo efectivo de las actividades industriales y logísticas previstas.
La ubicación de Corío constituye otro de sus principales atributos estratégicos.
El proyecto busca fortalecer la conexión del sur peruano con Brasil, Bolivia y los mercados del Asia-Pacífico, aprovechando la posición geográfica de Arequipa y su proximidad con importantes corredores comerciales sudamericanos.
La posibilidad de integrar transporte marítimo, carreteras, ferrocarriles y centros industriales podría contribuir a diversificar las rutas utilizadas por productores y exportadores de distintos territorios.
Sin embargo, la competitividad del futuro terminal dependerá también de factores que van más allá de su ubicación, como los costos logísticos, la conectividad terrestre, la disponibilidad de carga, la eficiencia operacional y las condiciones comerciales ofrecidas a las navieras.
En ese escenario, el abastecimiento de amoníaco verde podría constituir un elemento diferenciador, siempre que exista una producción competitiva y suficiente para responder a la demanda de embarcaciones que utilicen este combustible.
La posibilidad de producir hidrógeno verde en el sur peruano se relaciona con el aprovechamiento de recursos energéticos renovables, especialmente solares y eólicos, que podrían utilizarse para alimentar procesos de electrólisis.
Posteriormente, el hidrógeno obtenido puede combinarse con nitrógeno para producir amoníaco, sustancia que también posee aplicaciones industriales y agrícolas.
La construcción de esta cadena productiva requiere instalaciones de generación eléctrica, suministro de agua, plantas de electrólisis, unidades de síntesis, almacenamiento especializado y sistemas seguros de distribución.
Por ello, la incorporación del amoníaco verde a Corío deberá analizarse como un proyecto industrial y energético complementario, con necesidades de inversión, permisos y evaluación ambiental propias.
La propuesta también abre oportunidades de cooperación regional.
Chile, Perú y otros países sudamericanos desarrollan iniciativas relacionadas con energías renovables, hidrógeno de bajas emisiones y modernización de su infraestructura logística.
La eventual aparición de nuevos centros de abastecimiento energético para embarcaciones podría modificar progresivamente las decisiones comerciales de las navieras y generar espacios de complementariedad entre puertos del Pacífico.
Sin embargo, estas oportunidades dependerán de la evolución tecnológica de los buques, la disponibilidad internacional de combustibles alternativos y las normas de seguridad que se establezcan para su utilización.
En el ámbito territorial, el desarrollo de Corío también deberá considerar la planificación del uso del suelo y la relación con las comunidades cercanas.
El Gobierno Regional de Arequipa informó en marzo de 2026 que impulsaba un Plan de Acondicionamiento Territorial para la provincia de Islay, destinado a ordenar las actividades vinculadas con el futuro complejo portuario y establecer criterios de desarrollo a largo plazo.
La planificación resulta especialmente importante ante la magnitud de las superficies consideradas para actividades logísticas, industriales y de servicios.
Asimismo, el desarrollo de infraestructura energética y portuaria requerirá evaluar sus efectos ambientales, las necesidades de agua y electricidad, la seguridad de las operaciones y las oportunidades de participación de las comunidades.
En este contexto, el convenio suscrito entre ProInversión y el Gobierno Regional de Arequipa representa un avance institucional para promover el proyecto, pero todavía será necesario concretar las etapas de inversión, definir operadores y asegurar las condiciones técnicas y comerciales que permitan su construcción y funcionamiento.
El futuro de Corío podría adquirir una dimensión internacional si logra combinar servicios portuarios competitivos con una oferta confiable de combustibles alternativos. El amoníaco verde representa una oportunidad para atraer nuevas actividades industriales y navieras, pero su valor estratégico dependerá de convertir las proyecciones en inversiones viables, instalaciones seguras y beneficios económicos sostenibles. Para el sur de Perú, el desafío será construir no solamente un nuevo puerto, sino una plataforma de desarrollo capaz de integrar energía, comercio, tecnología y oportunidades para sus territorios.
