El buque multipropósito Sargento Aldea encabezará, junto a tres remolcadores de la Armada, una campaña de 19 viajes destinada a transportar materiales para las obras portuarias de Bahía Fildes, en la isla Rey Jorge. La operación forma parte de una estrategia de infraestructura y apoyo científico que busca fortalecer la presencia permanente de Chile en el continente antártico.
Chile se prepara para ejecutar una importante operación de transporte marítimo hacia la Antártica, mediante el despliegue coordinado de cuatro unidades de la Armada que trasladarán más de 11.000 toneladas de carga destinadas a la construcción del nuevo muelle de Bahía Fildes, en la isla Rey Jorge. La iniciativa, correspondiente a la segunda etapa de la operación Base Soberanía, representa un esfuerzo logístico de gran magnitud en una de las zonas marítimas más exigentes del planeta.
El dispositivo naval estará encabezado por el buque multipropósito LSDH-91 Sargento Aldea, acompañado por los remolcadores ATF-60 Lientur, ATF-65 Janequeo y ATF-66 Galvarino. Las unidades tienen programados 19 viajes durante la campaña 2026-2027, con el propósito de garantizar el traslado de materiales y equipos necesarios para avanzar en una infraestructura que permitirá mejorar las capacidades operativas y de abastecimiento en el territorio antártico.
El anuncio fue realizado en el contexto del lanzamiento de la 63.ª Expedición Científica Antártica, instancia que reúne esfuerzos de distintas instituciones del Estado y de la comunidad científica. Según explicó el comandante en jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Juan Soto, el despliegue naval se organizará en torno a dos grandes líneas de trabajo: la Comisión Antártica 2026-2027 y la continuidad de la operación Base Soberanía.
La magnitud del esfuerzo queda reflejada en el volumen de carga previsto. Las más de 11.000 toneladas anunciadas superan las 7.250 toneladas transportadas durante la temporada anterior, lo que implica un aumento aproximado del 52%. Este crecimiento evidencia las mayores exigencias de abastecimiento asociadas a la construcción del muelle, una obra cuya ejecución requiere coordinación entre transporte marítimo, infraestructura portuaria, personal especializado y condiciones meteorológicas.
El Sargento Aldea, una de las principales plataformas de transporte y apoyo logístico de la Armada, inició sus preparativos en el muelle Santos Mardones de Punta Arenas, donde se desarrollan las operaciones de carga. Desde ese punto se articulará parte del movimiento de materiales hacia el continente blanco, aprovechando la posición estratégica de la Región de Magallanes como plataforma de conexión con la Antártica.
La construcción del nuevo muelle en Bahía Fildes adquiere importancia porque las operaciones de desembarco en zonas antárticas presentan dificultades particulares. Las condiciones del mar, los cambios meteorológicos y las limitaciones de infraestructura pueden restringir las ventanas de trabajo y aumentar la complejidad del traslado de suministros. Una instalación portuaria adecuada permitirá mejorar las condiciones de recepción de carga y facilitar las tareas de apoyo a las actividades científicas y logísticas.
La operación también se vincula con una estrategia de largo plazo destinada a fortalecer la capacidad del Estado chileno para sostener actividades permanentes en el continente. En la Antártica, disponer de infraestructura no constituye únicamente una necesidad operativa: también permite mantener bases, facilitar investigaciones, apoyar misiones internacionales y responder ante emergencias en un territorio donde la cooperación entre países resulta indispensable.
Durante la misma campaña, el rompehielos AGB-46 Almirante Viel participará en tareas de apertura y cierre de bases, apoyo logístico y cruceros científicos. Según los antecedentes entregados por la Tercera Zona Naval, estas actividades incluirán trabajos vinculados al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), al Instituto Antártico Chileno (INACH), a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y a una comisión científica de Canadá.
La participación del Almirante Viel permitirá complementar el transporte de materiales con capacidades especializadas para operar en aguas polares. Su incorporación a la campaña representa un componente relevante para el desarrollo de investigaciones oceanográficas, hidrográficas y ambientales, especialmente en áreas donde el acceso marítimo depende de condiciones variables de hielo y navegación.
A estas tareas se sumará el remolcador Lientur, que también desarrollará actividades de la Patrulla Antártica Naval Combinada y de apoyo a las bases. Asimismo, el patrullero oceánico OPV Marinero Fuentealba estará destinado al mantenimiento de señalización marítima y a labores de fiscalización pesquera en el área de aplicación de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA o CCAMLR), instrumento internacional que establece mecanismos de conservación para los ecosistemas del océano Austral.
La presencia de estas unidades refleja la diversidad de funciones que cumple la Armada en el continente antártico. Además de transportar personas y materiales, sus operaciones incluyen seguridad de la navegación, asistencia marítima, apoyo a investigaciones y vigilancia de actividades sujetas a regulación internacional. Estas funciones adquieren especial importancia en un territorio caracterizado por su fragilidad ambiental y por la necesidad de desarrollar actividades bajo estrictas condiciones de seguridad.
La campaña 2026-2027 tendrá también un significado histórico para Chile. En febrero de 2027 se cumplirán 80 años de la inauguración de la Base Naval Antártica Capitán Arturo Prat, establecida en 1947 y considerada la primera instalación chilena de ocupación permanente en el continente blanco. La conmemoración permitirá recordar ocho décadas de presencia institucional y de participación en actividades científicas, logísticas y de cooperación antártica.
El contraalmirante Juan Soto destacó precisamente la relación entre presencia antártica y desarrollo científico, señalando que el conocimiento constituye una dimensión fundamental de la proyección de Chile en ese territorio. Su planteamiento sitúa la investigación como una actividad central para comprender los procesos ambientales, fortalecer la cooperación internacional y sostener las capacidades nacionales de operación.
Desde una perspectiva regional, la campaña también refuerza el papel de Punta Arenas como centro logístico antártico. El movimiento de embarcaciones, suministros y personal especializado exige servicios portuarios, transporte, almacenamiento, mantenimiento y apoyo técnico. Estas actividades generan una relación directa entre la infraestructura de Magallanes y las operaciones que Chile desarrolla al sur del paso de Drake.
Sin embargo, la importancia del proyecto no se limita a su dimensión económica o naval. La construcción del muelle de Bahía Fildes se desarrolla en un territorio sometido a un régimen internacional particular, establecido por el Sistema del Tratado Antártico, que promueve el uso pacífico del continente, la cooperación científica y la protección del medioambiente. En consecuencia, las obras de infraestructura deben considerar las exigencias ambientales y los procedimientos aplicables a las actividades antárticas.
La Antártica concentra investigaciones relevantes para comprender el cambio climático, la dinámica de los océanos, los ecosistemas polares y los procesos que influyen en otras regiones del planeta. Mejorar la capacidad de acceso y abastecimiento puede favorecer la continuidad de estas investigaciones, especialmente cuando requieren transportar instrumentos científicos, equipos de medición y suministros de gran volumen.
En ese escenario, la operación Base Soberanía representa una inversión en capacidades logísticas cuyo alcance deberá medirse tanto por el avance físico de las obras como por su contribución futura al funcionamiento de las instalaciones antárticas. El cumplimiento de los viajes programados, la seguridad de las maniobras y la coordinación institucional serán elementos determinantes para el desarrollo de la campaña.
Con más de 11.000 toneladas de materiales por transportar y una operación que se extenderá hasta marzo de 2027, Chile inicia una etapa significativa de su planificación antártica. El desafío será transformar este despliegue marítimo en infraestructura duradera, capaz de facilitar el trabajo científico, mejorar las condiciones de operación y fortalecer la cooperación internacional en uno de los territorios de mayor relevancia ambiental y estratégica del hemisferio sur.
