Alza del diésel presiona al transporte de carga en Chile y advierten millonarias pérdidas por camiones detenidos

El combustible acumula un incremento cercano a $310 por litro desde fines de julio, según antecedentes difundidos por GPS Chile. La empresa advierte que mantener los motores encendidos durante las esperas puede generar gastos superiores a $20 millones anuales en una flota de 20 camiones y propone medidas para mejorar la eficiencia del transporte.

El sostenido aumento del precio del diésel está generando una creciente presión sobre los costos del transporte de carga en Chile, afectando especialmente a pequeñas y medianas empresas que dependen del combustible para mantener sus operaciones. A este escenario se suma un gasto que muchas veces pasa inadvertido: el consumo de petróleo de camiones que permanecen detenidos con sus motores encendidos durante las jornadas de trabajo.

De acuerdo con los antecedentes difundidos por GPS Chile, empresa especializada en soluciones tecnológicas para la gestión y seguridad de flotas, el diésel registró el 1 de octubre un incremento de $95 por litro, completando cuatro alzas consecutivas desde fines de julio y acumulando un aumento de $309,9 por litro durante ese período.

La situación adquiere relevancia en una actividad esencial para el abastecimiento de productos, el funcionamiento de las industrias y la conectividad comercial entre las distintas regiones del país.

Según las cifras del Índice de Costos del Transporte citadas por la empresa, el componente combustibles del transporte de carga experimentó un incremento de 36,8% entre enero y septiembre de 2026, reflejando la magnitud de la presión que enfrentan los operadores del sector.

Los gremios de transportistas han planteado la necesidad de contar con mecanismos que permitan incorporar las variaciones del combustible en las tarifas de los servicios. Sin embargo, según los antecedentes proporcionados, el Gobierno ha optado por promover herramientas de cálculo y reajuste voluntario, sin establecer una obligación legal general para traspasar estos incrementos a los contratos.

Mientras se mantiene la incertidumbre sobre la evolución de los precios, la eficiencia en el consumo aparece como una de las alternativas inmediatas para contener parte de los gastos operacionales.

Mario Yáñez, gerente general de GPS Chile, empresa que declara monitorear más de 45.000 vehículos en el país, sostuvo que las compañías transportistas tienen un margen de acción sobre sus hábitos de conducción y la administración de sus flotas, incluso cuando no pueden intervenir en factores externos como el precio internacional del petróleo o el tipo de cambio.

“El transportista no controla el precio internacional ni el dólar, pero sí puede controlar cuánto combustible consume. Hoy una parte importante del diésel se pierde sin mover un solo kilo de carga, con el motor encendido y el camión detenido, en aceleraciones bruscas o en rutas mal planificadas”, afirmó.

Uno de los problemas identificados corresponde al funcionamiento de motores en ralentí, situación que se produce cuando un vehículo permanece detenido, pero continúa consumiendo combustible.

Esta práctica es frecuente durante esperas en centros de distribución, terminales portuarios, instalaciones industriales y accesos a faenas, donde los tiempos de carga, descarga y control pueden prolongarse.

Según las estimaciones de GPS Chile, un camión que permanece una hora diaria detenido con el motor encendido puede consumir aproximadamente 66 litros de diésel mensuales sin recorrer distancia alguna.

La empresa calcula que este consumo representa un gasto cercano a $100.000 al mes por vehículo, dependiendo del precio del combustible y de las características operacionales del camión.

Cuando esta situación se proyecta sobre una flota de 20 unidades, el desembolso podría superar los $20 millones anuales, únicamente por mantener los motores funcionando durante períodos de inactividad.

Aunque estas cifras corresponden a un escenario referencial y pueden variar según el tipo de motor, las condiciones de operación y las horas efectivas de funcionamiento, permiten dimensionar un costo que no siempre se identifica de manera separada en la administración de las empresas.

Para las pequeñas y medianas compañías transportistas, donde los márgenes de operación pueden ser reducidos, este tipo de gastos adquiere particular importancia frente a incrementos sostenidos del combustible.

Yáñez explicó que la incorporación de sistemas de monitoreo permite conocer con mayor precisión el comportamiento de cada vehículo y detectar oportunidades para reducir consumos innecesarios.

“Para una pyme con 20 camiones hablamos de más de $20 millones al año. La experiencia demuestra que corregir hábitos de conducción reduce el consumo entre 5% y 15%, y la telemetría permite medir ese avance camión por camión”, señaló.

La telemetría vehicular consiste en la recopilación y transmisión de datos sobre el funcionamiento y desplazamiento de las unidades, lo que permite analizar variables como tiempos de detención, velocidad, recorridos y determinadas condiciones de conducción.

Estos antecedentes pueden facilitar decisiones operacionales destinadas a disminuir gastos, mejorar la planificación y establecer programas de conducción eficiente.

No obstante, los porcentajes de ahorro señalados por GPS Chile deben entenderse como resultados referenciales de su experiencia y no como reducciones garantizadas para todas las empresas, puesto que dependen de las condiciones iniciales de cada flota y de las medidas efectivamente implementadas.

La empresa identifica seis acciones que pueden contribuir a controlar el consumo de combustible sin requerir necesariamente la renovación inmediata de los vehículos.

La primera consiste en reducir el tiempo de funcionamiento de los motores durante las esperas, siempre que las condiciones operativas y de seguridad permitan apagarlos. La segunda apunta a medir el consumo individual de cada unidad y conductor, con el propósito de identificar diferencias y oportunidades de mejora.

También recomienda promover una conducción más uniforme, evitando aceleraciones y frenadas bruscas, así como velocidades innecesariamente elevadas que incrementan el consumo.

Una cuarta medida es mejorar la planificación de rutas, procurando reducir recorridos sin carga, congestiones y desplazamientos que no aportan directamente a la operación.

El mantenimiento preventivo constituye otro factor relevante. La revisión de neumáticos, su presión adecuada y el cumplimiento de los programas de mantención pueden contribuir a que los vehículos funcionen en condiciones más eficientes.

Finalmente, GPS Chile plantea fortalecer la capacitación de los conductores y establecer mecanismos de reconocimiento para quienes incorporen prácticas de conducción responsable y ahorro de combustible.

Estas recomendaciones adquieren importancia para el transporte interregional, la distribución urbana y las operaciones logísticas vinculadas con puertos, centros industriales y faenas mineras, actividades donde los tiempos de espera y las distancias recorridas pueden representar una proporción significativa de los costos.

En regiones como Tarapacá, donde el transporte terrestre participa en el abastecimiento de localidades, el movimiento de mercancías y la prestación de servicios a actividades productivas, la eficiencia operacional constituye un aspecto relevante para la sostenibilidad económica de las empresas del sector.

El aumento del diésel también puede tener efectos indirectos sobre otras actividades económicas, considerando que el transporte forma parte de las cadenas de distribución de alimentos, materiales de construcción, insumos industriales y diversos bienes de consumo.

Sin embargo, la magnitud de un eventual traspaso de costos hacia los consumidores depende de múltiples factores, entre ellos los contratos de transporte, la competencia, las distancias y la estructura de costos de cada actividad.

Por esta razón, las medidas de eficiencia propuestas no reemplazan la discusión sobre tarifas, condiciones contractuales y políticas públicas relacionadas con el combustible, pero pueden contribuir a reducir pérdidas operacionales que se encuentran bajo control de las propias empresas.

El escenario actual plantea un doble desafío para el transporte de carga chileno: enfrentar las variaciones de un insumo esencial y mejorar la administración de recursos que inciden directamente en su competitividad. En un sector donde cada litro de combustible representa un costo, identificar consumos innecesarios, fortalecer la capacitación y utilizar información para tomar decisiones puede convertirse en una herramienta importante para proteger la continuidad operacional de transportistas y pequeñas empresas.

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