Organizaciones sociales y deportivas se unen para recuperar Playa Bellavista y fortalecer la prevención comunitaria en Iquique

Una jornada de limpieza impulsada por el Consejo de la Sociedad Civil de SENDA Tarapacá reunió a autoridades, dirigentes vecinales, agrupaciones deportivas y jóvenes en Playa Bellavista. La iniciativa permitió vincular el cuidado del borde costero con la participación ciudadana y la promoción de espacios saludables, demostrando que la prevención del consumo problemático de alcohol y otras drogas también requiere fortalecer los vínculos sociales y las oportunidades de encuentro comunitario.

La participación de organizaciones sociales, agrupaciones deportivas y jóvenes marcó una jornada de limpieza desarrollada este sábado en Playa Bellavista, en el sector costero de Iquique, como parte de una iniciativa promovida por el Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) de la Región de Tarapacá. La actividad buscó contribuir al cuidado de un espacio público utilizado por vecinos, deportistas y visitantes, integrando el compromiso medioambiental con la prevención y el bienestar comunitario.

La jornada se desarrolló pasado el mediodía y contó con la participación de la directora regional subrogante de SENDA Tarapacá, Carla Adones. La actividad fue encabezada por el presidente del COSOC, Juan Carlos Hernández Caycho, junto al consejero Enrique David Vergara Larraín, representante de la Junta de Vecinos N.º 22 El Morro. También participaron las consejeras Fernanda Elena Valdebenito Tapia, de la Fundación Mariposas de Miraflores, y Rosa Elena Lagos Suárez, del Centro Cultural Social Campo Lindo Querido, además de Mónica Rabuco, secretaria ejecutiva del Consejo, quien acompañó la coordinación de la iniciativa.

A las labores de limpieza se sumaron representantes de la Junta de Vecinos N.º 22 El Morro y de las agrupaciones deportivas Unión Bodyboard El Morro, Mar de Campeones, Academia Punta Dos, Club Punta Dos e Iquique Riders Bodyboard. La presencia de estas organizaciones permitió reunir a personas vinculadas directamente con el uso del borde costero, especialmente jóvenes que encuentran en el mar y en la práctica deportiva espacios de recreación, aprendizaje y convivencia. Los participantes contaron con guantes y sacos para recolectar residuos, mientras que la Municipalidad de Iquique prestó apoyo a la actividad.

Aunque la intervención estuvo centrada en la limpieza de Playa Bellavista, su importancia también se relaciona con el papel que cumplen los espacios públicos en la vida de las comunidades. Las playas, plazas, recintos deportivos y lugares de encuentro permiten desarrollar actividades que favorecen la convivencia y la integración social. Su cuidado no depende exclusivamente de las instituciones encargadas de mantenerlos, sino también de la participación de quienes los utilizan y reconocen como parte de su entorno cotidiano.

Desde esta perspectiva, la iniciativa impulsada por el COSOC se vincula con el enfoque preventivo de SENDA, que considera la importancia de fortalecer los factores protectores frente al consumo problemático de alcohol y otras drogas. Entre estos factores se encuentran las relaciones familiares y comunitarias positivas, la participación social, el sentido de pertenencia y la disponibilidad de oportunidades para desarrollar actividades recreativas, culturales y deportivas en entornos adecuados.

La prevención constituye un proceso más amplio que la difusión de información sobre los riesgos del consumo. También requiere generar condiciones que favorezcan el desarrollo personal y social, especialmente durante la infancia y la juventud. La existencia de organizaciones activas, espacios de participación y redes de apoyo puede contribuir a fortalecer esos factores protectores, aunque ninguna actividad aislada permite asegurar por sí sola una disminución del consumo de sustancias.

En ese contexto, la participación de agrupaciones de bodyboard adquirió especial significado. Estas organizaciones desarrollan actividades que requieren disciplina, constancia, trabajo colectivo y vinculación permanente con el entorno natural. Su incorporación a una jornada de cuidado ambiental permite relacionar la práctica deportiva con la responsabilidad comunitaria y ofrecer a los jóvenes oportunidades de participación que van más allá de la competencia o el entrenamiento.

La actividad también puso de manifiesto la función de los consejos de la sociedad civil como espacios de vinculación entre instituciones públicas y organizaciones ciudadanas. Los COSOC son mecanismos de participación contemplados en la institucionalidad chilena, cuyo propósito es incorporar opiniones y experiencias de representantes sociales a la gestión de los organismos públicos. Su carácter consultivo no impide que sus integrantes promuevan iniciativas de colaboración, siempre dentro de sus atribuciones y de las posibilidades de coordinación con las instituciones correspondientes.

En el caso de SENDA Tarapacá, la jornada permitió llevar esa participación al territorio mediante una actividad que reunió a dirigentes vecinales, representantes de organizaciones y funcionarios públicos en torno a un objetivo compartido. Esta forma de trabajo contribuye a acercar las políticas preventivas a la vida cotidiana, donde las necesidades y oportunidades de las comunidades pueden identificarse mediante el contacto directo con sus integrantes.

La experiencia resulta particularmente relevante para sectores urbanos donde los espacios públicos cumplen una función social importante. El cuidado del borde costero de Iquique no solo favorece la conservación ambiental y las condiciones de uso recreativo, sino que también plantea la necesidad de mantener una relación responsable entre las actividades humanas y los lugares que forman parte de la identidad de la ciudad. La participación vecinal puede complementar las labores institucionales de mantenimiento y contribuir a generar mayor conciencia sobre la disposición adecuada de residuos.

Sin embargo, la continuidad de estas acciones será fundamental para que sus efectos trasciendan una jornada específica. La limpieza de un espacio compartido representa una contribución concreta, pero su conservación requiere hábitos responsables, infraestructura apropiada y coordinación permanente entre autoridades, organizaciones y usuarios. Del mismo modo, fortalecer la prevención comunitaria exige actividades sostenidas que incorporen a familias, establecimientos educacionales, clubes deportivos y otras organizaciones territoriales.

Uno de los aspectos positivos de la convocatoria fue la posibilidad de reunir a participantes de distintas edades y organizaciones alrededor de una tarea común. Este tipo de experiencias permite establecer relaciones de colaboración y reconocer que los problemas que afectan a una comunidad pueden abordarse mediante acciones compartidas, sin depender exclusivamente de decisiones adoptadas desde las instituciones públicas.

La jornada de Playa Bellavista también ofrece una experiencia que podría ser replicada en otros sectores de Iquique, Alto Hospicio y las distintas comunas de Tarapacá, considerando las características y necesidades de cada territorio. Las juntas de vecinos, organizaciones juveniles, agrupaciones culturales, clubes deportivos y establecimientos educacionales pueden desempeñar un papel relevante en iniciativas que integren el cuidado ambiental, la convivencia y la promoción de hábitos saludables.

Para ello, resulta importante que las actividades comunitarias no se desarrollen únicamente como intervenciones ocasionales, sino que puedan formar parte de procesos de colaboración sostenidos. La coordinación entre instituciones públicas y organizaciones sociales permite identificar prioridades, distribuir responsabilidades y aprovechar mejor los recursos disponibles, fortaleciendo al mismo tiempo la participación de las comunidades en las decisiones que afectan su entorno.

La iniciativa impulsada por el COSOC de SENDA Tarapacá demuestra que la prevención también puede expresarse mediante acciones cotidianas que fortalecen la organización social y el compromiso con los espacios compartidos. Su aporte no debe medirse solamente por los residuos recolectados, sino también por la capacidad de convocar a vecinos, deportistas y jóvenes para trabajar juntos en una actividad de beneficio comunitario.

El desafío será dar continuidad a estas experiencias y ampliar la participación hacia otros territorios, entendiendo que el bienestar colectivo requiere instituciones cercanas, organizaciones activas y ciudadanos comprometidos. Cuidar una playa, recuperar un espacio público o promover una actividad deportiva no reemplaza las políticas especializadas de prevención, pero puede contribuir a construir las condiciones sociales que las fortalecen. En ese sentido, el cuidado del entorno también representa una forma concreta de cuidar a las personas y de consolidar comunidades más participativas, responsables y saludables.

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