El Instituto de Salud Pública aprobó Picmagluti, medicamento inyectable elaborado con semaglutida de síntesis química, el mismo principio activo utilizado por Ozempic. La decisión abre posibilidades de competencia y eventuales reducciones de precios, aunque la autoridad sanitaria aclaró que todavía no existe un valor comercial confirmado y que su uso autorizado está dirigido a adultos con diabetes tipo 2.
Un nuevo escenario comienza a configurarse para los pacientes que requieren tratamientos con semaglutida en Chile. El Instituto de Salud Pública (ISP) autorizó el registro sanitario de Picmagluti, desarrollado por Dr. Reddy’s Laboratories Chile, convirtiéndolo en el primer medicamento de este principio activo obtenido mediante síntesis química que recibe aprobación en el país.
La decisión representa un avance regulatorio que podría favorecer una mayor competencia en el mercado farmacéutico, especialmente en un segmento donde el elevado costo de determinados tratamientos constituye una dificultad para numerosos pacientes y sus familias.
Picmagluti contiene semaglutida, el mismo principio activo presente en Ozempic, medicamento desarrollado por la compañía farmacéutica Novo Nordisk y utilizado en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2. La principal diferencia entre ambos productos radica en su proceso de fabricación: mientras Ozempic corresponde a una formulación de origen biológico, la nueva alternativa utiliza semaglutida obtenida mediante síntesis química.
De acuerdo con la información oficial, el ISP otorgó dos registros sanitarios a Picmagluti. El primero corresponde a una presentación que permite administrar dosis de 0,25 o 0,5 miligramos, mientras que el segundo contempla una dosis de 1 miligramo.
Estas autorizaciones permiten avanzar hacia su comercialización en el mercado nacional, siempre bajo las condiciones sanitarias y de dispensación establecidas para el medicamento.
La directora del ISP, Catterina Ferreccio, destacó que el organismo está trabajando para facilitar el acceso a nuevas alternativas terapéuticas, manteniendo las exigencias necesarias para garantizar la calidad y seguridad de los productos.
“Nuestro foco son las personas. Sabemos que hay pacientes esperando y por eso estamos acelerando, en contacto directo con cada laboratorio, pero un registro sanitario no se puede otorgar sin la evidencia completa de calidad y seguridad”, afirmó la autoridad.
La aprobación sitúa a Chile entre los países que han avanzado en el registro de semaglutida obtenida por síntesis química. Según informó el ISP, Argentina autorizó una alternativa de esta naturaleza en 2024, mientras que Canadá y Brasil lo hicieron en mayo de 2026.
La llegada de nuevos fabricantes podría modificar progresivamente las condiciones de acceso a estos tratamientos. Sin embargo, la existencia de una autorización sanitaria no significa que el producto se encuentre inmediatamente disponible en todas las farmacias ni garantiza una disminución automática de su precio.
Diversas informaciones comerciales han planteado que las nuevas alternativas podrían ofrecerse a valores inferiores a los del medicamento original. No obstante, el ISP precisó que no tiene atribuciones para fijar precios y que el valor final dependerá de las decisiones de comercialización de los laboratorios y de las condiciones del mercado.
José Crisóstomo, jefe de Productos Biológicos del organismo, explicó que todavía no es posible confirmar cuánto costará Picmagluti al público. Por ello, cualquier estimación sobre descuentos o reducciones de hasta un 50% debe considerarse una proyección y no un precio establecido.
El aspecto sanitario también requiere especial atención. Aunque la semaglutida ha adquirido notoriedad internacional por sus efectos sobre el peso corporal, Picmagluti fue autorizado en Chile para el tratamiento de adultos con diabetes mellitus tipo 2 cuyo control de la glucosa resulte insuficiente, como complemento de la dieta y el ejercicio.
Su aprobación no constituye una autorización para utilizarlo con fines estéticos ni permite extender automáticamente sus indicaciones a todos los tratamientos relacionados con la obesidad.
La semaglutida pertenece a una familia de medicamentos conocidos como agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1, o GLP-1. Estos fármacos actúan sobre mecanismos que participan en la regulación de la glucosa sanguínea y pueden contribuir al control metabólico de determinados pacientes.
Sin embargo, su utilización requiere evaluación médica individual, considerando las condiciones de salud de cada persona, las indicaciones autorizadas, las contraindicaciones y los posibles efectos adversos.
Entre las reacciones que pueden presentarse se encuentran náuseas, vómitos y otras molestias gastrointestinales. Por ello, las autoridades han reiterado que estos medicamentos deben utilizarse bajo supervisión profesional y dispensarse mediante receta médica.
La aprobación de Picmagluti también forma parte de un proceso más amplio de evaluación de nuevos productos. El ISP informó que mantiene en estudio otras 11 solicitudes de registro correspondientes a cuatro laboratorios, además de iniciativas relacionadas con formulaciones de origen biológico.
Cada solicitud debe cumplir los requisitos técnicos correspondientes y acreditar los antecedentes necesarios de calidad, seguridad y eficacia antes de obtener una eventual autorización.
Esta situación podría ampliar en el futuro la oferta de medicamentos con semaglutida, aunque la aprobación de nuevas solicitudes no está garantizada y dependerá de la evidencia presentada por las empresas farmacéuticas.
Desde una perspectiva de salud pública, el ingreso de alternativas terapéuticas plantea una oportunidad para revisar las condiciones de acceso a tratamientos utilizados por personas con enfermedades crónicas. La disponibilidad de medicamentos, su precio y la continuidad de los tratamientos son factores relevantes para quienes deben mantener controles médicos durante períodos prolongados.
En el caso de la diabetes tipo 2, el tratamiento requiere un abordaje integral que puede incluir alimentación adecuada, actividad física, seguimiento clínico y medicamentos seleccionados de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
Por esa razón, la aparición de una nueva formulación no significa que todas las personas con diabetes deban cambiar su tratamiento ni que un medicamento resulte apropiado para todos los casos.
La decisión del ISP representa principalmente la incorporación de una nueva alternativa regulada, cuya contribución efectiva al acceso dependerá de su disponibilidad comercial, precio final, prescripción adecuada y seguimiento sanitario.
La autorización de Picmagluti abre una posibilidad relevante para el mercado farmacéutico chileno, pero su verdadero impacto se conocerá cuando los pacientes puedan acceder al medicamento en condiciones concretas de disponibilidad y costo. El desafío será que la mayor competencia se traduzca en beneficios verificables para quienes necesitan tratamientos seguros, eficaces y supervisados, evitando que las expectativas comerciales desplacen el criterio médico y la protección de la salud.
