Mujeres indígenas de 12 países convergen en un proceso que articula sabiduría ancestral, formación política, defensa territorial y construcción colectiva. La Cumbre se desarrolla en Paraguay del 15 al 20 de octubre, en un contexto marcado por los desafíos de la justicia ambiental, la participación de las mujeres y los derechos de los pueblos indígenas.
La VII Cumbre Internacional de Mujeres Indígenas de Abya Yala sitúa en el centro del debate regional una cuestión fundamental: el lugar que ocupan los pueblos indígenas y, especialmente, sus mujeres en la construcción de las decisiones políticas, la defensa de los territorios y la definición de su futuro colectivo.
Bajo el lema “Ñandereko Arandu: Vivir desde la sabiduría”, el encuentro se desarrolla del 15 al 20 de octubre de 2026 en Paraguay, con una agenda que integra memoria histórica, espiritualidad, derechos colectivos, justicia ambiental, participación política y diálogo intergeneracional.
La dimensión de este proceso se vincula también con la participación de mujeres indígenas de 12 países: México, Panamá, Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, Colombia, Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, Ecuador y Argentina. Esta diversidad territorial permite situar en un mismo espacio experiencias, conocimientos y perspectivas de mujeres que, desde distintas realidades, comparten preocupaciones relacionadas con la identidad, los derechos, la organización y el porvenir de sus pueblos.
La Cumbre no se limita al intercambio cultural. Su programación contempla debates sobre las condiciones sociales y políticas que afectan a las mujeres indígenas, la protección de los territorios, la participación en los espacios de decisión y la necesidad de fortalecer las capacidades de organización e incidencia.
De la sabiduría ancestral a la acción política
La memoria ocupa un lugar central en la programación. La jornada inaugural contempla el espacio “Raíces y Memoria: El Caminar de Abya Yala, logros y desafíos”, junto con ceremonias espirituales, presentaciones culturales y encuentros entre delegaciones.
Esta dimensión histórica tiene una profunda relación con la realidad política de los pueblos indígenas. La memoria no representa únicamente la preservación de tradiciones, lenguas y costumbres: también permite reconocer las luchas por el territorio, las reivindicaciones de derechos y los procesos de resistencia que han marcado la historia de Abya Yala.
Desde esta perspectiva, la sabiduría ancestral constituye una fuente viva de conocimientos para comprender los desafíos actuales y contribuir a la construcción de alternativas sociales. El propósito no es idealizar el pasado, sino reconocer que los saberes de los pueblos originarios pueden dialogar con los debates contemporáneos sobre desarrollo, sostenibilidad, convivencia y justicia.
La participación de las mujeres indígenas adquiere especial relevancia en este escenario, al vincular la transmisión de conocimientos con el liderazgo, la organización y la capacidad de formular propuestas para el presente y el futuro.
Una escuela regional para fortalecer liderazgos e incidencia
Un componente significativo de este proceso es la Escuela Regional por la Libre Determinación de los Pueblos Indígenas del Abya Yala, cuya formación comenzó en agosto de 2026 y reunió a más de 70 mujeres indígenas líderes de los 12 países participantes.
La Escuela se concibió como un espacio de formación, reflexión, intercambio de experiencias y articulación regional. A través de sus sesiones se abordaron materias como comunicación política, construcción de narrativas propias, derechos colectivos, instrumentos internacionales, defensa territorial, crisis climática, agua, soberanía alimentaria y elaboración de propuestas para la agenda de las mujeres indígenas.
Su enfoque busca fortalecer capacidades que permitan a las participantes comunicar sus demandas, construir argumentos, reconocer herramientas para la defensa de sus derechos y transformar sus experiencias en propuestas e iniciativas de incidencia.
Este proceso formativo se vincula con la Cumbre al contribuir a la preparación de liderazgos capaces de participar en espacios de diálogo regional, compartir aprendizajes y aportar a la construcción colectiva de prioridades.
La Universidad del Liderazgo Político, Empresarial y Social de Gobierno de Chile (ULG) participa como institución certificadora de este proceso formativo. Su función de certificación se relaciona con el reconocimiento formal de la formación desarrollada y de la participación de las estudiantes, dentro del marco institucional establecido para la Escuela.
La articulación entre formación y encuentro regional permite destacar una dimensión importante del liderazgo: la necesidad de contar con conocimientos, herramientas de comunicación y capacidades organizativas para sostener la participación más allá de las actividades puntuales.
Mujeres indígenas: protagonistas de la transformación social
La agenda de la Cumbre incluye temas como la violencia contra las mujeres y niñas indígenas, el racismo estructural y los saberes ancestrales sobre la salud de las mujeres. Estos asuntos conectan las experiencias personales con problemas sociales e institucionales que requieren respuestas colectivas.
La participación política de las mujeres indígenas no puede medirse solamente por su presencia en reuniones o actos públicos. También exige considerar sus posibilidades reales de intervenir en las decisiones, formular propuestas, fortalecer sus organizaciones y contribuir a la definición de las políticas que afectan a sus pueblos.
La formación y la articulación regional pueden favorecer estas capacidades, especialmente cuando permiten compartir experiencias entre países y reconocer desafíos comunes sin desconocer las particularidades de cada territorio.
La Escuela Regional y la Cumbre representan, en este sentido, dos dimensiones complementarias: una centrada en la formación y el fortalecimiento de capacidades; otra orientada al encuentro, la deliberación y la construcción de acuerdos regionales.
Territorio, agua y justicia ambiental
La defensa territorial y el agua como bien común ocupan un lugar relevante en el programa. Para los pueblos indígenas, el territorio puede comprender no solo el espacio físico, sino también la memoria, las relaciones sociales, los conocimientos ancestrales y las condiciones que permiten la continuidad cultural entre generaciones.
Por ello, las discusiones sobre el territorio se relacionan directamente con los derechos colectivos, la seguridad alimentaria, la salud, la economía y la protección de la vida.
La programación incorpora un diálogo de alto nivel sobre los derechos de los pueblos indígenas, los derechos de las mujeres indígenas y la justicia ambiental. También contempla reflexiones sobre la descolonización de la cooperación, asunto que invita a examinar cómo se establecen las relaciones entre organizaciones indígenas, instituciones y actores externos.
Desde la perspectiva de la libre determinación, uno de los desafíos consiste en fortalecer formas de colaboración que respeten las prioridades de los pueblos, reconozcan sus conocimientos y favorezcan su participación en las decisiones que afectan a sus territorios.
La justicia ambiental, por tanto, no se reduce a la protección de la naturaleza: también comprende las condiciones sociales, políticas y culturales necesarias para que los pueblos puedan defender sus derechos y participar en la construcción de su futuro.
Juventudes, comunicación y nuevas narrativas
La Cumbre incorpora una Asamblea de Jóvenes de Abya Yala, orientada al fortalecimiento de las voces, los liderazgos y las acciones de mujeres y juventudes para la defensa de los derechos territoriales y una vida digna.
La educación intercultural e intergeneracional, la comunicación, el pensamiento crítico, las nuevas narrativas, la migración y el turismo indígena forman parte de los asuntos previstos en la programación.
La comunicación adquiere una dimensión estratégica porque permite visibilizar las realidades de los pueblos indígenas, cuestionar representaciones estereotipadas y fortalecer la capacidad de transmitir demandas desde las propias voces de sus protagonistas.
En este ámbito, la formación desarrollada por la Escuela Regional contribuye a relacionar la construcción de narrativas propias con el ejercicio de la participación y la incidencia. La posibilidad de comunicar con claridad, articular mensajes y dialogar con distintos actores constituye una herramienta relevante para la organización social y política.
El encuentro entre generaciones también permite reflexionar sobre cómo preservar los conocimientos ancestrales y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas capacidades para responder a los cambios sociales, tecnológicos y ambientales.
Del proceso formativo a una agenda compartida
El programa oficial contempla la lectura y consideración del Manifiesto Final de la Cumbre, con actividades previstas para los días 19 y 20 de octubre. Este documento está llamado a recoger las posiciones y orientaciones que surjan de las deliberaciones.
Su alcance dependerá de los acuerdos alcanzados y de la continuidad que las participantes y sus organizaciones den a las propuestas. La construcción de una agenda regional requiere reconocer las diferencias entre pueblos y territorios, pero también identificar puntos de convergencia que permitan fortalecer la cooperación y la defensa de los derechos colectivos.
En este contexto, la experiencia de la Escuela Regional puede aportar una base formativa para que las lideresas continúen desarrollando iniciativas, compartan aprendizajes y fortalezcan sus capacidades de articulación. La Cumbre, por su parte, ofrece un espacio para relacionar esas experiencias con debates más amplios sobre justicia ambiental, derechos, cooperación y libre determinación.
El desafío consiste en que la formación no concluya con la certificación y que el encuentro no termine con la clausura. Ambos procesos adquieren mayor sentido cuando sus aprendizajes se traducen en iniciativas, alianzas y acciones sostenidas en el tiempo.
Una agenda política y social para el futuro de Abya Yala
La VII Cumbre Internacional de Mujeres Indígenas de Abya Yala permite observar la relación entre cultura, formación, organización y política desde una perspectiva integral. La defensa de la identidad está vinculada con los derechos; la protección territorial, con la justicia social; y el liderazgo de las mujeres, con su capacidad efectiva de participar en las decisiones.
La participación de mujeres indígenas de 12 países y el desarrollo previo de la Escuela Regional desde agosto constituyen elementos relevantes de un proceso que conecta la formación con la articulación internacional. La certificación de la ULG de Chile aporta el reconocimiento institucional correspondiente a la trayectoria formativa desarrollada por la Escuela.
El programa de la Cumbre concluirá el 20 de octubre con actividades espirituales, la lectura del Manifiesto Final, la entrega protocolar de certificados y la despedida de las delegaciones. Sin embargo, la continuidad de este proceso dependerá de la capacidad de las organizaciones y lideresas para sostener los vínculos, impulsar propuestas y convertir los aprendizajes en acciones concretas.
Para el Diario Raíces, la relevancia de este encuentro está en la convergencia de tres dimensiones fundamentales: la sabiduría ancestral como fuente de identidad, la formación como herramienta para fortalecer liderazgos y la articulación regional como camino para ampliar la participación de las mujeres indígenas en la construcción de su futuro.
Bajo el lema “Ñandereko Arandu: Vivir desde la sabiduría”, la Cumbre invita a reconocer que el conocimiento heredado no pertenece exclusivamente al pasado. También puede orientar las decisiones del presente y contribuir a construir una agenda de derechos, dignidad, justicia y libre determinación para los pueblos indígenas de Abya Yala.
